5.000 motivos para seguir luchando.

Leo estos días con cierto desconsuelo que el Gobierno pospone todas las oposiciones presenciales y masivas por el tiempo que resulte «imprescindible». Era de esperar después de la suspensión de todas las convocatorias a los pocos días de decretarse el Estado de Alarma por éste. Sin embargo, y a pesar de ser probablemente una medida razonable en términos sanitarios y de gestión de la crisis del COVID, no puedo más que pensar en el impacto que ésta tendrá en el conjunto de aspirantes a la función pública que han fiado una buena parte de sus recursos a alcanzar un sueño que por ahora tendrá que esperar.

A todos ellos está destinada esta entrada y, con más motivo si cabe, a esos casi ya 5.000 suscriptores del Canal de Telegram #ParaMisOpositores que reciben cada mañana a eso de las 7:30 un recurso de apoyo para seguir adelante, para no tirar la toalla, una pequeña contribución en su larga carrera de obstáculos.

No vamos a descubrir ahora en qué consiste una oposición, ¿verdad?, ni qué complejo supone aprobarla cuando hay tanta competencia, el temario parece que nunca se acaba y las circunstancias muchas veces no suelen acompañar. Para los que hemos pasado por ahí es lo más parecido a un travesía en el desierto que cuesta de superar pero que una vez pasa la sueles recordar en la mayoría de los casos con sensaciones muy positivas.

A mi me gustaría contaros sobre la base de mi experiencia vital qué os vais a encontrar una vez estéis dentro, más allá de lo que todos sabéis ya y os podéis imaginar sobre la parte positiva de las Administraciones públicas como, evidentemente, las circunstancias que hacen de ella un entorno difícil o poco motivador para trabajar.

Para los que aspiréis a un puesto de Administración General, lo primero que valoraréis es la gran cantidad de materias en las que os podéis especializar, desde contratación pública, gestión de RR.HH, patrimonio, procedimiento sancionador, impulso de la Administración electrónica, hasta muchas otras quizá un poco más recientes como son la transparencia, la participación ciudadana, los datos abiertos o, sin ir más lejos, la propia innovación.

De lo anterior cabe deducir pues, que en la mayoría de los casos tendréis la posibilidad de desplegar todas vuestras capacidades y/o talento sin más limitaciones que vuestras propias circunstancias personales y, lógicamente, las derivadas del régimen de provisión de puestos de trabajo y demás circunstancias que os sean de aplicación en cada momento. Os contarán muchos casos que apuntan a todo lo contrario, pero yo os puedo asegurar que el sector público tiende a valorar el talento y a promocionarlo en la medida en que dichas circunstancias lo permiten.

Tendréis la posibilidad de trabajar en equipo, en muchos foros, para muchas organizaciones, a diferentes niveles y todo ello al mismo tiempo (podéis comprobarlo AQUÍ), pero eso no quiere decir que cobrarías más ojo, sino que conoceréis a más gente, de muchos otros ámbitos y que tejeréis una red de contactos alucinante que os acompañará durante toda vuestra carrera administrativa. Tendréis muchos compañeros de trabajo pero también haréis muy buenos amigos que compartirán con vosotros esa trayectoria vital en lo público.

Os podréis formar durante todo ese proceso en las especialidades y materias en las que estéis trabajando, adquiriendo conocimientos durante toda vuestra vida laboral, teniendo incluso la oportunidad de poderos convertir vosotros mismos en formadores de aquéllas materias en las que adquiráis un conocimiento profundo y queráis compartirlo con los demás. Eso tampoco os hará ricos, no os engañéis.

Encontraréis vuestra verdadera vocación de servicio público, ya que dudo que muchos de los que ahora estamos dentro entráramos convencidos de ésta más allá de algunos casos concretos que la traían puesta de casa como los médicos, lo maestros y algunos más. Pero es cierto que con el tiempo dicha vocación va creciendo y se convierte en un leitmotiv para todos nosotros sin apenas haberlo pretendido.

Colaboraréis con las empresas, estrechamente, de forma intensa, siempre con la intención de buscar soluciones, de encontrar remedio a problemas complejos que, en la mayoría de los casos, seríamos incapaces de abordar. Igualmente con la sociedad, con las organizaciones, con los individuos, porque la sabiduría de la multitud os enseñará que en lo público no lo sabemos todo y que el conocimientos compartido es más poderoso si precisamente fluye de dentro hacia afuera y viceversa. Unos y otros, empresas y sociedad, no son enemigos, yo diría que ni siquiera clientes, sino simple y llanamente colaboradores en hacer que todo «esto» funcione un poco mejor.

Viviréis en primera persona las tensiones del poder político, pero también la fuerza de su liderazgo, su capacidad para movilizar recursos humanos y materiales si las circunstancias lo exigen. Y lo mejor de todo es que desde vuestra inamovilidad e independencia (para eso sirve precisamente el «puesto para toda la vida«) podréis defender en beneficio de todos y por encima de todo el interés público y el imperio de la Ley.

Y finalmente, estoy convencido de que como yo sentiréis un autentico orgullo de pertenencia, desconocido si queréis en el momento de entrar, pero que de nuevo va creciendo a medida en que aprendéis, conocéis gente, os formáis, colaboráis con las empresas y la sociedad y defendéis a una Administración que, lejos de ser quizá la mejor organización, es quizá el mejor entorno para crecer como persona y profesional.

¡MUCHO ÁNIMO OPOSITORES, TODO LO BUENO SE HACE ESPERAR!
Un saludo y nos vamos leyendo 😉
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