Diseño de organizaciones públicas productivas

En varios países latinoamericanos incluido Colombia, el diseño de nuevas organizaciones públicas o el rediseño de las que ya están operando, tiene una dinámica muy particular. Los equipos encargados de adelantar esta tarea se concentran fundamentalmente en dos aspectos constitutivos del diseño de organizaciones: i. la definición de la estructura, es decir, la concepción de las dependencias de la organización y de sus respectivas funciones, ii. la definición de la planta de personal, es decir, la identificación de los empleos con los que se  conformarán los equipos de trabajo de cada una de estas dependencias.

No cabe duda de que una aproximación de estas características resulta demasiado simplista a la luz de la lógica actual de la ingeniería de organizaciones. En particular, lo que se logra con una dinámica como ésta, es diseñar el organigrama de una organización y establecer qué personas adelantarán una u otra función en el marco de dicha conformación estructural. Las consecuencias de una práctica como ésta, terminan siendo muy costosas para los ciudadanos y para El Estado, en la medida en que se generan patrones sistémicos de ineficiencia y posteriores reestructuraciones tempranas que persiguen el infructuoso objetivo de mejorar los resultados organizacionales.

Lo que se pierde de vista en este caso, es que el diseño de organizaciones de carácter complejo como las públicas, tiene otras dimensiones que no están siendo tenidas en cuenta. Antes de definir una estructura o una planta de personal, es fundamental diseñar el modelo de negocio de la organización. Este proceso comienza con comprender las necesidades, características y psicología de los grupos de valor que serán atendidos por esta nueva organización. Continúa con un análisis prospectivo serio que permita identificar hacia donde está evolucionando el entorno de tales necesidades, para posteriormente plantear el direccionamiento estratégico que definirá el rumbo que tomará dicha organización con tal de generar una mejora sustancial del nivel de bienestar de los grupos de valor, así como la estrategia que garantizará el cumplimiento de tales objetivos; sigue con el diseño del modelo de operación que facilite la materialización de la estrategia, esta parte comprende la identificación de la arquitectura empresarial necesaria para garantizar el correcto funcionamiento de dicho modelo de operación. Incluso será necesario diseñar la cultura organizacional óptima para que todos los componentes antes planteados puedan implementarse de forma precisa.

Solamente después de tener todo lo anterior claramente definido, puede pensarse en una estructura garantice el eficaz despliegue del modelo de negocio y en el conjunto de empleos con las competencias correctas para garantizar un óptimo funcionamiento de la organización.

Vale la pena pensar en lo público de otra forma, nuestros países necesitan organizaciones productivas y altamente eficaces, afrontando su diseño en el marco de la concepción de modelos de negocios multidimensionales, podemos lograr mejoras sustanciales.

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