Planificación Estratégica Inteligente en la Gobernanza Pública. Por qué y para qué

* Este post fue anteriormente publicado en el blog del PEGIP 2020.

El término Gobernanza se refiere al proceso de toma de decisiones y la implementación de las mismas, involucrando a actores y generando estructuras formales e informales que permitan ejecutar estas decisiones. El Gobierno es sólo uno de esos actores que, para cumplir con su misión eficazmente, ha de obrar como buen gobierno, esto es, aplicando la legalidad, con equidad, utilizando los recursos y los medios de forma eficaz y eficiente, de forma transparente, promoviendo el consenso y dando participación a la ciudadanía organizada o no organizada con el fin de identificar bien las necesidades y problemas sociales y de poder abordarlos con la máxima celeridad y corresponsabilidad con el bien común.

Cuando hablamos de Gobernanza Pública, hablamos de un cambio de paradigma. De una nueva manera de gestionar lo público y de articular el funcionamiento de Administración, haciéndola descansar sobre los cinco principios que la Comisión Europea identificó en el Libro Blanco de la Gobernanza:

  • Eficiencia
  • Coherencia en la gestión pública
  • Transparencia
  • Rendición de cuentas
  • Participación ciudadana

En una comunidad política compleja, como es la vasca -políticamente plural, socialmente diversa e institucionalmente articulada en varios niveles- la Gobernanza Pública debe ser, fundamentalmente, relacional, participativa e incluyente. Debe ser transparente y operar en red. Sólo así podrá ser eficaz y responder satisfactoriamente a las demandas de la ciudadanía contemporánea.

El Informe de Competitividad del País Vasco 2017 elaborado por Orkestra, señala en su capítulo 6 (Innovación en gobernanza) la relevancia de la gobernanza en las estrategias y políticas públicas. El informe reconoce que la complejidad y el carácter pluridimensional de los retos que afronta la sociedad exigen políticas públicas más transversales que requieren de la intervención de un mayor número de departamentos de los gobiernos.

Un Buen Gobierno necesita de una Buena Administración para «hacer bien las cosas buenas que pretende». Los instrumentos que permiten «hacer mejor las cosas» tienen que ver con la incorporación de mecanismos de planificación y de evaluación permanente de las políticas y de los servicios públicos.

La planificación estratégica inteligente; esto es, la planificación estratégica que se evalúa y de la que se rinde cuentas, es un componente esencial de la dimensión externa de la Gobernanza Pública junto con la transparencia y participación ciudadana y las relaciones con ésta y con el resto de Administraciones Públicas e instituciones.

Pero, además de los mecanismos de interacción con la ciudadanía son necesarios mecanismos para una mayor colaboración interdepartamental en el seno del Gobierno Vasco y entre éste y su Administración Institucional que permitan procesos de co-creación, incluso en la elaboración y desarrollo de los planes estratégicos.

Es necesario orientar la planificación económica y presupuestaria a obtener resultados e impactos en las necesidades de la ciudadanía que son, a su vez, la base del establecimiento de los objetivos de la planificación estratégica inteligente.

Si bien es cierto que al considerar la participación ciudadana como un elemento de la planificación se revela la relación exterior, (dimensión externa de la Gobernanza Pública) el proceso de la planificación estratégica es fundamentalmente un proceso interno en el que se establecen las estrategias más adecuadas para el cumplimiento del Programa de Gobierno (dimensión interna de la Gobernanza Pública).

La evaluación de políticas públicas, imprescindible para la rendición de cuentas y la transparencia, y potenciadora de la participación de la ciudadanía, es un ámbito complejo por su alcance y objetivos perseguidos. La evaluación tradicionalmente se realiza desde una perspectiva de gestión y de ejecución de las acciones planteadas sin cuestionar su eficiencia o eficacia. Es necesario un análisis más allá de los resultados obtenidos con el despliegue de las actuaciones o proyectos y medir el impacto directo, indirecto e inducido, de tal manera que se pueda identificar la trascendencia de las acciones desarrolladas y la incidencia que tienen. El seguimiento de las políticas públicas es un camino bilateral que implica a ambas partes: a los cargos públicos y a la ciudadanía, que se empodera y se siente corresponsable.

Esa evaluación de la actuación pública sólo puede llevarse a cabo con rigor en el marco de un proceso planificador. Los gobiernos planifican su actuación, definiendo objetivos e indicadores y la evaluación posterior examina el nivel de cumplimiento de los compromisos asumidos y pondera las razones por las que, en su caso, se producen las desviaciones constatables.

Así, resulta imprescindible promover la cultura de la planificación y la evaluación y la implantación e institucionalización de un sistema de planificación y evaluación de las intervenciones públicas de la Administración General de la CAE y su Administración Institucional ya que:

  • La planificación estratégica es una metodología de gestión capaz de acordar, por medio de la participación ciudadana, un diagnóstico compartido y, en consecuencia, determinar los objetivos prioritarios construyendo una estrategia común para alcanzarlos.
  • La evaluación tiene una función de aprendizaje continuo para la mejora del ejercicio del poder y la gestión pública; también la de responsabilizar a los agentes involucrados en el planteamiento de intervenciones públicas, la de rendición de cuentas y la de ayuda a la toma de decisiones en la asignación de recursos. Asimismo, diagnostica los resultados alcanzados, su utilidad e impacto, la calidad de los servicios ofertados, coadyuva a corregir desviaciones y facilita la gestión de los recursos públicos en función de los objetivos propuestos y de los medios utilizados. Pero, sobre todo, la de proporcionar evidencias sobre el progreso social de una comunidad democrática que se crea sobre la base de la confianza, la transparencia y la orientación de las instituciones al bien común.
  • La presupuestación orientada a resultados se inserta en un ciclo de gestión que comienza con el diseño de la estrategia, de las políticas y las prioridades, continúa con la presupuestación y la ejecución de esas políticas, que dan paso a la evaluación de las mismas con el propósito de mejorarlas y reiniciar el ciclo.

Los presupuestos estratégicos vinculan explícitamente los recursos públicos asignados con los resultados esperados. Los programas presupuestarios han de responder a la planificación estratégica en coherencia con los objetivos del gobierno. Un plan estratégico desligado del presupuesto no tiene sentido ni tampoco lo tiene un presupuesto sin orientación estratégica.

  • Finalmente, el Buen Gobierno descansa también en la auditoría de gestión, la revisión sistemática de las actividades de una entidad para evaluar la eficacia, eficiencia y economía alcanzadas en la gestión de los recursos públicos adscritos a la misma para el cumplimiento de sus objetivos.

Es por ello que el Programa de Gobierno de la XI Legislatura incluye como principios orientadores, entre otros:

  • El desarrollo de los pilares de una nueva cultura administrativa basada en la transparencia, la eficacia, la participación y la evaluación de resultados.
  • La planificación y la participación ciudadana como ejes garantes del derecho a un buen gobierno y a una buena Administración.

En coherencia con los expuesto, el objetivo programático del Plan Estratégico de Gobernanza e Innovación Pública 2020 (PEGIP 2020) es la transformación de la Administración para avanzar hacia una organización pública que responda, entre otras, a las siguientes necesidades públicas:

  • Unas políticas y servicios públicos que se planifican y se evalúan de forma institucionalizada y de cuyos resultados se renden cuentas sistemática y periódicamente. ?
  • Una gestión de las políticas públicas basadas en un modelo participativo, que incorpora los agentes externos al proceso de impulso, diseño, ejecución y evaluación de las políticas públicas.

Y para ello, contempla el eje 2 de Planificación Estratégica Inteligente, con 3 proyectos:

  • 1. Planificación estratégica 2020-2025
  • 2. Presupuestos estratégicos orientados a resultados
  • 3. Implantación del Sistema de Evaluación de las Intervenciones Públicas

 

Autora: Mónica Soto del Río (Dirección de Atención a la Ciudadanía e Innovación y Mejora de la Administración)

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