Un reconocimiento compartido (historia de un novagober)

Era el día de Reyes del 16. Un ilustre novagober incluyó en una de las WikiGobs de la comunidad el enlace a Transparencia en España, un proyecto personal que llevaba apenas medio año de recorrido. Fue el empujón final que me sumergió en NovaGob. A los pocos minutos de darme de alta, recibí un mensaje que decía algo así como “ya estabas tardando…”. Yo conocía razonablemente bien a (una parte de) NovaGob antes de registrarme; lo que me sorprendió fue que NovaGob me conociera a mí.

Ese mensaje tenía su explicación: llevaba meses merodeando la red, asomándome con cierto sentimiento de furtividad a ella, y compartiendo muchas de las cosas que leía. Tenía la sensación infantil del que mira por la rendija de la puerta algo que no debería, o por lo alto de la tapia en las inmediaciones de un concierto y se lleva la música consigo. Si, ya sé que la Red era abierta, pero yo no era empleado público (o sólo lo era a ratos, los que conocéis la Universidad me entenderéis), y pensaba que no era un lugar para mí, al menos no para ser miembro de ella. Primer error: es una red para las personas que trabajan en/para/por/con las administraciones. La casualidad me trajo un tuit en esos días que recogía esa expresión, y que me quitó mis triviales dudas al respecto.

Que aquel lacónico mensaje tuviera una contextualización que lo explicase, no le restaba para mí un ápice de importancia al hecho de que NovaGob no sólo me conociera, sino que pronto me fue animando a hacer cosas. Era una red profesional, como lo es LinkedIn, y te imaginas que serían parecidas. Segundo error. Si la memoria no me falla, a mí LinkedIn me mandó un mensaje de bienvenida automático (no ponía “ya estabas tardando” seguro), y después me ha enviado muchas promociones. NovaGob me animaba a enseñar lo que hacía, a contar mi experiencia o mi opinión, y maldita sea, se alegraba y felicitaba por los logros, mayores o menores, que iba teniendo. No era lo mismo.

A pesar de tan calurosa bienvenida, seguí moviéndome con sigilo por la red, como sin querer hacer ruido. Empecé a unirme a grupos, pero con prudencia. Lo hacía conscientemente, sólo a poquitas cosas para no perderme más de la cuenta. Porque NovaGob enganchaba. Era un continuo de dar saltos de blogs a grupos, de wikis a debates, preocupado por todo lo que me podía perder. Tercer error: si algo te interesa de Novagob no te lo pierdes, se trabaja mucho para dar visibilidad y circulación a los contenidos que se comparten. ¿Igual que otras redes profesionales? La pregunta es retórica.

Unos pocos meses después me preguntaron si me apetecía co-administrar un grupo junto a otro ilustre novagober, a la sazón un referente de la materia en que trabajo, que me ‘conocía’ más de lo que pensaba. Seguía la espiral de sorpresas para mí. Yo estaba en “la cueva”, o eso creía yo, donde no me veía casi nadie. Cuarto error: si estás en NovaGob (y participas algo, claro, que el mero registro no otorga superpoderes), eres visible. Para mucha más gente de la que imaginas. Gente que además vas a conocer en persona si vas moviéndote un poco…porque allá donde mires en la Administración Pública española, siempre habrá un novagober cerca, y entonces llega uno de esos momentos tan estupendos de desvirtualizar. Precisamente, en una de esas desvirtualizaciones, otro ilustre novagober –distinto de los dos anteriores- me comentó, tratando de disimular su extrañeza, que le sorprendía el que yo hablara “con cariño” sobre NovaGob. Si lee esto, posiblemente entienda por qué. Yo también le entendí a él en ese momento, no es normal que alguien hable de una red social con cariño…como tampoco lo es que una red social te lo de, y a mí me lo ha dado…y me lo sigue dando.

Por aquel entonces ya estaba metido hasta el cuello. Ya no iba tan de puntillas: sobre todo, contribuía a la wiki de “mi” grupo, pero también creaba algún debate y participaba en algún otro, escribía algún post sobre cosas que me gustaban, asistía a actos, jornadas… Había hecho una inmersión completa, pero empezando por mojarme sólo los tobillos, como si estuviera en una playa, y seguí hasta ponerme a nadar casi sin darme cuenta. Y así pasaron los meses.

Y en éstas que me encuentro hace como un mes con que alguien tuvo la idea de proponerme a los premios NovaGob. No daba crédito; menos aun cuando empezaron a llegar los primeros votos y las primeras felicitaciones por haber entrado en ese listado, y mucho menos cuando terminaron las votaciones. Premio NovaGob 2017 al tipo invisible de “la cueva”. Sorpresa mayúscula para mis equivocadas percepciones. Otro error más, ya he perdido la cuenta. Menos mal que como se suele decir por aquí, está permitido equivocarse; si no, lo mío tendría guasa.

Ha pasado más de una semana ya de esto. Una semana fantástica que hizo coincidir el segundo aniversario de Transparencia en España con este reconocimiento. Tremenda casualidad, ya que ese ha sido el motivo principal que me ha dado tal honor, a tenor de muchos de los mensajes de felicitación, reconocimiento y cariño (sí, cariño), que he recibido estos días. He desperdigado mensajes de agradecimiento por distintas redes sociales, todos insuficientes porque en cada uno me he dejado al menos una cosa importante que decir, todos efímeros por la propia naturaleza de esas redes. Me faltaba un sitio donde dejarlo dicho y que tuviera una presencia más perdurable, y no puede haber uno mejor que éste.
Otro ilustre novagober, diferente a todos los ‘no mencionados’ anteriormente, nos enseñó que no se podía decir, bajo ningún concepto, que no se era merecedor de un premio así. Si la comunidad piensa que lo mereces, sus motivos tendrá. Como me fío de su criterio, le he hecho caso hasta ahora. Lo que no dijo es que no se pudiera compartir. Y si lo dijera se equivocaría, porque lo mejor de NovaGob es compartir con la comunidad. Compartir conocimientos, opiniones, experiencias, proyectos y momentos. Así que me vais a permitir que este premio lo comparta con toda la comunidad, y muy especialmente con Ana Báez Fornieles, Miguel Barrera Lyx, Diego Gómez Fernández, Virtudes Iglesias Martínez y Olga Ramírez Hernández, grandes personas y grandes profesionales con las que tuve el honor de compartir candidatura. El premio de este año es tan vuestro como mío. Tomadlo como propio porque lo es. Si fuera sólo mío sería menos valioso, porque mi “fuerza” se sustenta en el trabajo de la comunidad, novagober y no novagober. Sin ese trabajo, el mío tendría menos valor.

Aprovecho también para felicitar al resto de candidaturas nominadas y ganadoras de esta edición de los Premios. Son una magnífica demostración del talento y el esfuerzo de las personas que trabajan por la mejora de las Administraciones en Iberoamérica.

Para finalizar, permitidme que mande un afectuosísimo agradecimiento a todos los followers de Transparencia en España, a mis sospechosos (los más habituales y los menos habituales), a mis corresponsales (“la cueva” tiene delegaciones –por propia iniciativa de los corresponsales-), y a todas las personas que me acompañáis en este trayecto, tan variadas como valiosas. Todas aportáis y sin cualquiera de vosotras el producto resultante sería distinto. Por eso insisto: este reconocimiento es compartido, un premio en Creative Commons.

Diez mil gracias, novagobers. ¿Nos vemos en octubre?

3 Comentarios
  1. Hola Rafa, las redes sociales tienes muchas cosas buenas. Entre ellas ponen en contacto a personas con motivaciones e inquietudes similares. La verdad es que en este caso una red social nos ha permitido conocer a una persona fantástica como a ti. El tesón en tu trabajo y la buena onda que trasmites está posicionándote como una persona de referencia en nuestro pequeño mundo de quienes queremos mejorar lo público. Para nosotros es un placer seguirte y compartir amistad. Muchas gracias por tus palabras, que nos animan a seguir trabajando día a día por mantener y mejorar esta pequeña-gran red social.

    Nos vemos en La Laguna en octubre!

    Un fuerte abrazo!

  2. Eres grande, campeón!!
    Precioso el relato que nos regalas.
    Un abrazo!!

  3. Autor

    Muchas gracias por vuestras palabras, amigos!
    La verdad es que el ‘premio gordo’ está en lo cotidiano, en estos mensajes breves, en esos encuentros y esas charlas más o menos pausadas. Es un placer estar aquí acompañado de tantas personas magníficas. Ese premio lo ganamos todo el año.

    Nos veremos en La Laguna…y seguro que en más sitios! Hay novagobers por todos lados, y cada día somos más 😉
    Espero que sigamos creciendo juntos…y por muchos años!!

    Un fuerte abrazo!

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