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Un valiente nuevo mundo: algunas reflexiones para el próximo Congreso NovaGob.

Esta semana empieza en Sevilla, los días 16, 17 y 18, la VI edición del Congreso Iberoamericano de Innovación Pública – NovaGob 2019, que tal y como reza su propia página web “sirve de punto de encuentro presencial a los profesionales más innovadores del ecosistema público que, venidos desde España y distintos países de Latinoamérica, han contribuido al debate y a la difusión de conocimiento para convertir dicha cita en uno de los principales referentes de la innovación pública”. 

Este año tendré el honor de coordinar una mesa muy pero que muy interesante (¡no os la podéis perder!) que se celebrará el jueves 17 a las 18:20h en el Aula 1 dentro de las llamadas Sesiones Paralelas, y cuya temática principal será analizar la tan manida inteligencia artificial desde tres puntos de vista fundamentales: su relación con la gestión de los RR.HH. (por María Dapena), la relación que existe entre ésta y el binomio privacidad – seguridad (Ascen Moro) y su gran utilidad para casos reales de uso en la gestión de los servicios públicos (Adradrés Pastor).

Yo hablaré poco, como no podría ser de otra forma, por eso me gustaría desarrollar aquí, si quiera con algo más de tranquilidad, tres ideas fuerza que a mi modo de ver condicionarán el debate – si es que no lo están haciendo ya – el impacto que tendrá la inteligencia artificial y las demás tendencias tecnológicas derivadas de la llamada 4ª revolución industrial (computación cuántica, robótica, 5G, etc.) en el mundo tal y como lo conocemos.

1.- ¿Necesitamos un nuevo contrato social?:

Son muchos los indicadores que nos sugieren que el modelo de trabajador asalariado o wage labor está llegando a su fin, como por ejemplo:

  • La desigual redistribución de la riqueza en el mundo, donde aproximadamente el 80% de la misma termina en manos del 1% de la población o donde ocho personas poseen la misma riqueza que la mitad más pobre del planeta;
  • La percepción generalizada del no progreso, ya que los datos (de Opportunity Insights) reflejan que el 90% de los nacidos en 1945 se ganaban la vida mejor que sus padres, mientras que sólo lo han conseguido la mitad de los que han venido al mundo a partir de los años 80;
  • El impacto de las plataformas digitales está consiguiendo que, bajo la retórica de la autonomía y la flexibilidad, nos encontremos con la atomización y precarización de las condiciones de trabajo y una individualización total de la negociación laboral.

2.- Si sabes explicar en qué consiste tu trabajo, es que éste va a desaparecer:

Parece más que evidente que en un futuro no muy lejano la inteligencia artificial – adoptando la forma que sea – sustituirá en mayor o menor medida aquéllas tareas rutinarias, repetitivas y que aportan menos valor a nuestras organizaciones. No son pocos los estudios profundizan en esta idea, incluso hay quienes han analizando los posibles perfiles de futuros empleados públicos robots. Existen, además, numerosas páginas web que se aventuran a calcular el porcentaje de tu trabajo que puede ser automatizado y, por ende, la probabilidad de que éste desaparezca, como por ejemplo Can a robot do your job?, realizada conjuntamente por Financial Times & y McKinsey Global Institute o Will robots take my job?, desarrollada por Mark Kowalczyk.

Sin embargo, quizá lo más razonables sea usar la famosa consigna del periodista argentino Andrés Oppenheimer según el cual si sabes explicar en qué consiste tu trabajo es que éste va a desaparecer. 

3.- Dividendos digitales para consolidar la transformación digital:

Llevamos muchos años hablando de transformación digital, sin apenas haber comentado nada sobre el reparto de los posibles beneficios que ésta pueda tener entre los diferentes agentes implicados en su desarrollo. Dicho de otra forma, convendría ya detenernos un momento para preguntarnos porqué los hipotéticos beneficios que emergen de un proceso de transformación digital son absorbidos mayoritariamente por las organizaciones y no son repartidos racionalmente entre trabajadores, clientes, proveedores u otro tipo de actores implicados, a fin de incrementar su compromiso con éstas… y no me refiero a dinero, ni mucho menos, sino a otro tipo de salarios más emocionales, pensemos solo en el teletrabajo, por favor…

Esta ha sido la posición que siempre ha venido definiendo el Banco Mundial, al afirmar con contundencia que para sacar el máximo provecho de la transformación digital, los países también deben ocuparse de los “complementos analógicos”: reforzar las regulaciones que garantizan la competencia entre empresas, adaptar las habilidades de los trabajadores a las exigencias de la nueva economía, y asegurar que las instituciones sean responsables. Touché.

Un saludo y nos vamos leyendo 😉

La imagen que acompaña esta entrada es de la portada del disco de Iron Maiden “Brave New Wold”, que a su vez se inspiraba en la conocida novela del escrito británico Aldous Huxley, publicada por primera vez en 1932.

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